MINDFULNESS: UNA FORMA DISTINTA DE VIVIR EL DÍA DÍA

 

El cerebro humano consume entre un 20 y un 25 % del oxígeno y del riego sanguíneo de todo nuestro organismo. Estos elevados recursos son los necesarios debido a la complejidad cognitiva (realizar cuentas o leer este mismo artículo), sin embargo, este gasto apenas disminuye cuando “no hacemos nada”. La explicación es que nuestra mente siempre está activa, y la mayoría del tiempo está inmersa en un discurso interno que comenta todo lo que nos rodea.

Vamos a comprobarlo, cierra los ojos y no tardarás ni unos segundos en divagar y generar pensamientos. Al principio serán evaluativos ( “qué tontería el cerrar ahora los ojos”), y luego vendrá el diálogo habitual entre nosotros mismos sobre cosas que nos preocupan (“ tengo que estudiar para el examen de mañana”, “ estoy cansada de que mi hijo me hable así”…). Este diálogo interno activa sobre todo estructuras frontales del cerebro y es la causa del elevado consumo de oxígeno. A este proceso se le llama Default Mode Network (DMN,Red neuronal por defecto). Lo que se descubrió fue que la mente de las personas que llevan años meditando no funciona así y que su DMN era diferente. Cuando la mente no tenía una tarea específica y no hacía nada, no tenían este discurso interno sobre uno mismo sino que la mente se centraba en las sensaciones corporales y sensoriales, es decir, su mente podía descansar cuando no hacían nada.

La mayoría de nosotros estamos inmersos en el futuro, posponiendo nuestro bienestar y nuestros momentos de ocio. Continuamente estamos esperando al fin de semana, al puente que llega, a las vacaciones, a cuando acabemos de estudiar, a cuando encontremos trabajo, a cuando tengamos piso, a cuando nos jubilemos… No tenemos por qué esperar a que suceda todo esto para empezar a disfrutar, Ya lo dice el cantante Macaco en su canción:” Presente, puerto presente.”

En este artículo explicaremos qué es y qué no es el mindfulness, cuáles son sus usos y beneficios y la actitud con la que se realiza.

 

La relación de la psicología con mindfulness se inicia en el siglo xx, sin embargo, no es hasta este siglo cuando ha tenido mayor aceptación adentrándose en la corriente principal de la cultura occidental e influyendo en una amplia variedad de contextos, no sólo en la psicología, sino también en la medicina, la educación y el mundo de la empresa.

El #mindfulness consiste en ser plenamente conscientes de lo que ocurre en el momento presente. El vivir en el aquí y en el ahora. Sin embargo, mindfulness no es meditación como muchos piensan, la meditación sólo es una de las técnicas más utilizadas. Se pueden alcanzar elevados niveles de mindfulness sin meditar, como por ejemplo practicando ejercicios con atención plena.

La mente tiende a divagar continuamente, con un incesante y agotador diálogo interno, en el que analiza las discrepancias entre “cómo son las cosas y cómo nos gustaría que fuesen”. Mindfulness no es dejar la mente en blanco, la mente siempre genera pensamientos, sino hacerse consciente del proceso del pensamiento y de las emociones, pero no dejar de pensar o sentir.

Desde el mindfulness, no se aspira a reprimir las emociones, sino a reconocerlas y desarrollar herramientas que nos permitan gestionarlas adecuadamente. De esta forma, asumimos un papel activo a la hora de cuidar de nosotros mejorando nuestro bienestar global.  Puede ayudarnos a ver con más claridad nuestra experiencia y ayudarnos a elegir una respuesta más apropiada, eligiendo el modo en el que vamos a responder a situaciones estresantes.

Según la base del mindfulness hay dos grandes formas de funcionar a nivel mental: el MODO HACER (el que normalmente utilizamos, basado en tener un objetivo o algo que solucionar) y el MODO SER (caracterizado por no tener un objetivo ni ninguna motivación, siendo una forma de evitar las expectativas que distorsionan la realidad). Por lo tanto, cuando se practica mindfulness se debe de hacer sin buscar nada a cambio, solo estar abierto a la experiencia.

Cuando realizamos mindfulness nuestra actitud debe de ser de aceptación, paciencia y voluntad. Por lo que no hay que esperar nada de la práctica, no juzgarla (que no aparezcan juicios del tipo bueno/malo, me gustó o no) ya que sería un pensamiento conceptual y no centrado en la simple experiencia. Sin embargo, todo lo que aparezca en la mente está bien por lo que no debes de juzgarte por ello y aceptarlo sin rechazar nada. Es un error pensar que si nos distraemos ya hemos perdido mindfulness cuando ese momento es el más importante al darnos cuenta de ello y haciendo que vuelva nuestra atención.

El mindfulness no vale para todo, ya que sus indicaciones son precisas y basadas en la evidencia científica. Por ejemplo, se ha demostrado útil como herramienta de apoyo en el tratamiento de los efectos de las psoriasis, la prevención de recaídas en la depresión, el tratamiento de adicción a las drogas, y el aumento de la calidad de vida de quienes se enfrentan a un tratamiento de cáncer de pecho y de próstata.

Debemos de tener en cuenta que cuando se emplea como herramienta psicoterapeutica debe de ser administrada exclusivamente por un profesional de la psicología.

 

Sara Coca Arco y Ana Morales Carmona

Psicologas. granadapsi.com


Bibliografía de referencia:

Cayoun, B.A. (2013) Terapia cognitiva conductual con Mindfulness integrado. Desclée de Brouwe: Bilbalo

Garcia Campayo, J y Demarzo, M. (2015) Mindfulness Curiosidad y aceptación. Siglantana.

Eifert, G.H. y Forsyth, J. (2014). La terapia de aceptación y compromiso para trastornos de ansiedad. Mensajero: Bilbao.

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