¿Cómo saber si una persona en duelo necesita ayuda profesional?

 

Antes de empezar, debemos definir el concepto de Duelo. Según el autor Bermejo (2005), “el duelo se define como la experiencia de dolor, lástima, aflicción o resentimiento que se manifiesta de diferentes maneras, con ocasión de la pérdida de algo o de alguien con un valor significativo”.

No solo existe un tipo de duelo, sino que podemos sufrir a lo largo de nuestra vida distintos tipos: Duelos evolutivos como la pubertad, la emancipación etc. Duelos afectivos, como separaciones divorcios, muerte de seres queridos etc. Duelos sociales, como el desempleo o la jubilación. Y finalmente, duelos personales, entre los que encuentran la menopausia, la pérdida de autonomía por enfermedad, la emigración etc.

Las manifestaciones del duelo no son universales, sino que vienen mediadas por la cultura, y lo más importante, no podemos deducir nunca la intensidad del dolor privado a partir de  de las manifestaciones del duelo que vemos (ejemplo, las personas que más lloran, no tiene que ser las que más dolor experimentan).

El duelo es un proceso único, cada persona lo vive de una forma distinta, pero cuando lo compartimos, nos damos cuenta de que suele ocurrir de forma parecida. Los sentimientos que se suelen presentar son: tristeza, enfado, soledad, impotencia, insensibilidad, amargura etc.

Podemos hablar de duelos normales y de duelos complicados:

Duelo normal: Los síntomas aparecen cuando tiene lugar el fallecimiento, duran un tiempo (no establecido, puede ser varios años) y transcurrido este, rehacemos nuestras vidas.

Duelo complicado: Los síntomas pueden aparecer semanas o meses después, y estarán asociados a problemas graves de salud (depresión, problemas cardiacos, abuso de sustancias, reducción de la calidad de vida, aumento del riesgo de suicidio etc.)

 

¿Cuáles son las principales señales de alerta a tener en cuenta?

 

Resulta de utilidad, conocer algunas pistas que nos puedan señalar más rápidamente que la persona puede necesitar ayuda (Lazare, 1997)

  • Cuando la persona no pueda hablar del fallecido sin experimentar un dolor intenso y creciente.

 

  • Cuando algún acontecimiento relativamente poco importante desencadene un una intensa reacción emocional.

 

  • Cuando la persona que ha sufrido la pérdida, no quiera desprenderse de posesiones materiales que pertenecían al fallecido o se deshace inmediatamente después.

 

  • Cuando se realizan cambios radicales en el estilo de vida o se evitan a los amigos y/o miembros de la familia.

 

  • Cuando existen síntomas de depresión, marcados por la culpa o la baja autoestima.

 

  • Cuando tiene la necesidad de imitar a la persona fallecida o necesita compensar la pérdida identificándose con el fallecido.

 

  • Cuando presenta impulsos de hacerse daño.

 

¿Cuáles son algunos de los mitos que la sociedad tiene con el duelo?

 

  • MITO 1:EL TIEMPO LO CURA TODO: Hay personas que pueden tener serios problemas de salud si no trabajan el duelo.

 

  • MITO 2: DURA UN AÑO O SEIS MESES: El duelo es individual, si que se sabe que el primer año es duro, pero a veces el segundo año es peor. Hay personas que el primer año lo pasan en shock y después se dan cuenta de la realidad.

 

  • MITO 3: HAY QUE DESPEDIRSE DEL SER QUERIDO. No tiene ningún fundamento científico. Superar un duelo, no significa hacer solo una carta de despedida.

 

  • MITO 4: EL DOLOR ES MEJOR VIVIRLO EN SOLEDAD. A la larga, dificultan la salud psicológica de las personas.

 

  • MITO 5: LO IDEAL ES MANTENERSE OCUPADO. Es evidente que los seres humanos necesitamos seguir adelante, pero lo ideal es no dar demasiados consejos ni ordenes a la persona que está viviendo un duelo.

 

¿Qué beneficios tiene acudir a terapia?

 

Aunque el duelo sea un reacción normal y adaptativa, hay veces que los seres humanos necesitamos un acompañamiento psicológico para tratar algunos temas. Es cierto, que no estamos ante una enfermedad psicológica grave, pero si podemos actuar ante muchos factores de riesgo, que puedan evitar que el duelo se complique.

El asesoramiento psicológico puede tener muchos objetivos (Landa y García-García, 2007): Cuidar de que la persona elabore su duelo de la forma más natural y saludable posible, educar en proceso de muerte (tanto en  niños, adolescentes o adultos), detectar un duelo complicado, o incluso llevar el seguimiento de duelos crónicos con años de evolución y secuelas graves.

El objetivo de acudir a terapia es evitar problemas físicos y psicológicos. A veces, con una orientación personalizada sobre las facetas y los procesos del duelo, sobre el ajuste psicológico de los seres humanos, o sobre los miedos y los mitos infundados a los que estamos sometidos, podemos prevenir un mayor malestar emocional. También con  aclaraciones ante las dudas más habituales como: ¿es bueno llorar?, ¿es bueno ir al cementerio?, ¿es bueno hablar del fallecido?, ¿porque ahora tengo tantos miedos? podremos aprender a cuidar de nosotros mismos y conseguir unas buenas estrategias orientadas a la pérdida y el futuro.

Y tú, ¿Necesitas ayudas para recuperarte de un duelo?

 

 


Ana Morales y Sara Coca

Centro de Psicología Clínica PETTCA-GRANADA

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

Bermejo, J.C. (2005). Estoy en duelo. Madrid: PPC.

Landa V, García-García J.(2007). Cuidados paliativos de Duelo. Fisterra. Guias Clínicas.

LAZARE, A. (1979). Outpatient psychiatry: Diagnostic and treatment. Baltimore.  Williams and Wilkens.

Payás, A. (2014). El mensaje de las lagrimas. Barcelona: Paidós.

Worden J.M (2004). El tratamiento del duelo: asesoramiento psicológico y terapia. Barcelona. Paidós.

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