Solución: El co-terapeuta virtual…? Extendiendo la intervención más allá de la consulta.

Cuando te dedicas a la Psicologia clínica, ayudando a pacientes a superar trastornos, tomar el control de sus pensamientos, de sus vidas, vas descubriendo que siempre te faltan recursos. En consulta tenemos que estar en una actitud permanentemente creativa e innovadora porque bajo una misma etiqueta diagnóstica (que poco me gustan, porque que poco realistas son…) no hay una realidad, hay tantas realidades como pacientes, y lo que a una paciente le puede ir genial, a otro puede no ayudarle en absoluto.

 

Estas problemáticas las vamos solventando con éxito haciendo unas “muy minuciosas” evaluaciones, donde no nos limitamos a verificar “listas de síntomas” (que también, al final es la única forma de trabajar basándonos en evidencias científicas y no en intuiciones), sino que además debemos intentar “conocer” en la mayor profundidad posible otros aspectos relacionados con la personalidad, la “idiosincrasia”, los referentes personales, las cuestiones de género,   de nuestros/as pacientes para, así si, personalizar al máximo esa intervención terapéutica que queremos sea eficiente y eficaz.

 

“Nos faltan horas…”, “Nos falta irnos a vivir con ellos/as…” Si, a veces pensamos que, en algunos casos, nos vendría muy bien una extensión de nosotras mismas que acompañe al/la paciente en su día a día, a la hora de enfrentarse con las situaciones que le pudieran estresar. Estos nos pasa muy a menudo cuando el caso trata de algún tipo de fobia (miedo) que dispara la ansiedad. Porque por mucho que entrenemos en consulta, hagamos exposiciones, desensibilizaciones sistemáticas…, la consulta no es el “ambiente natural”, e incluso cuando salimos a la calle para hacer esas exposiciones en un “ambiente mas natural”, tenemos que forzar las situaciones para poder trabajar en ESE día y a ESA hora.

 

Necesitamos co-terapeutas. Y muchas veces los encontramos en la familia, los amigos, la pareja…, y funciona de maravilla. Se prestan a aprender, a entrenar y a implicarse con la tarea. Pero incluso así, hay ocasiones en que no podemos contar con ese recurso. ¿Cómo podemos hacerlo entonces? Una opción es usando lo que nosotras llamamos un “co-terapeuta virtual”.

 

Este “terapeuta” tiene que estar creado a nuestra medida, replicando las estrategias, las herramientas, las “formas” en las que trabajamos en consulta. Una forma eficaz de implementarlo podria ser a traves de la creacion de apps para el movil o incluso de simplemente audios. Diseñar un audio con los conceptos a trabajar fuera de la consulta, con autoinstrucciones, refuerzos, recordatorios, respetando los “modos” en los que nos explicamos durante las sesiones, que el/la paciente pueda usar en cualquier momento que lo necesite, accesible desde su móvil, fácil y rápido, y, sobre todo, que le resulte “familiar”.  Por no obviar que también puede colaborar a reducir el numero de sesiones, y por tanto el coste económico del tratamiento.

 

¿Aún no te haces una idea de lo que te hablo? Espera, que te dejo aquí para descarga un ejemplo:

Co-Terapeuta Virtual: audio para paciente con ligirofobia (en este caso, miedo a los petardos)

 

PD: Audio propiedad de los centros asociados al Grupo de investigación METODO-PETTCA

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