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¿Cómo saber si una persona en duelo necesita ayuda profesional?

 

Antes de empezar, debemos definir el concepto de Duelo. Según el autor Bermejo (2005), “el duelo se define como la experiencia de dolor, lástima, aflicción o resentimiento que se manifiesta de diferentes maneras, con ocasión de la pérdida de algo o de alguien con un valor significativo”.

No solo existe un tipo de duelo, sino que podemos sufrir a lo largo de nuestra vida distintos tipos: Duelos evolutivos como la pubertad, la emancipación etc. Duelos afectivos, como separaciones divorcios, muerte de seres queridos etc. Duelos sociales, como el desempleo o la jubilación. Y finalmente, duelos personales, entre los que encuentran la menopausia, la pérdida de autonomía por enfermedad, la emigración etc.

Las manifestaciones del duelo no son universales, sino que vienen mediadas por la cultura, y lo más importante, no podemos deducir nunca la intensidad del dolor privado a partir de  de las manifestaciones del duelo que vemos (ejemplo, las personas que más lloran, no tiene que ser las que más dolor experimentan).

El duelo es un proceso único, cada persona lo vive de una forma distinta, pero cuando lo compartimos, nos damos cuenta de que suele ocurrir de forma parecida. Los sentimientos que se suelen presentar son: tristeza, enfado, soledad, impotencia, insensibilidad, amargura etc.

Podemos hablar de duelos normales y de duelos complicados:

Duelo normal: Los síntomas aparecen cuando tiene lugar el fallecimiento, duran un tiempo (no establecido, puede ser varios años) y transcurrido este, rehacemos nuestras vidas.

Duelo complicado: Los síntomas pueden aparecer semanas o meses después, y estarán asociados a problemas graves de salud (depresión, problemas cardiacos, abuso de sustancias, reducción de la calidad de vida, aumento del riesgo de suicidio etc.)

 

¿Cuáles son las principales señales de alerta a tener en cuenta?

 

Resulta de utilidad, conocer algunas pistas que nos puedan señalar más rápidamente que la persona puede necesitar ayuda (Lazare, 1997)

  • Cuando la persona no pueda hablar del fallecido sin experimentar un dolor intenso y creciente.

 

  • Cuando algún acontecimiento relativamente poco importante desencadene un una intensa reacción emocional.

 

  • Cuando la persona que ha sufrido la pérdida, no quiera desprenderse de posesiones materiales que pertenecían al fallecido o se deshace inmediatamente después.

 

  • Cuando se realizan cambios radicales en el estilo de vida o se evitan a los amigos y/o miembros de la familia.

 

  • Cuando existen síntomas de depresión, marcados por la culpa o la baja autoestima.

 

  • Cuando tiene la necesidad de imitar a la persona fallecida o necesita compensar la pérdida identificándose con el fallecido.

 

  • Cuando presenta impulsos de hacerse daño.

 

¿Cuáles son algunos de los mitos que la sociedad tiene con el duelo?

 

  • MITO 1:EL TIEMPO LO CURA TODO: Hay personas que pueden tener serios problemas de salud si no trabajan el duelo.

 

  • MITO 2: DURA UN AÑO O SEIS MESES: El duelo es individual, si que se sabe que el primer año es duro, pero a veces el segundo año es peor. Hay personas que el primer año lo pasan en shock y después se dan cuenta de la realidad.

 

  • MITO 3: HAY QUE DESPEDIRSE DEL SER QUERIDO. No tiene ningún fundamento científico. Superar un duelo, no significa hacer solo una carta de despedida.

 

  • MITO 4: EL DOLOR ES MEJOR VIVIRLO EN SOLEDAD. A la larga, dificultan la salud psicológica de las personas.

 

  • MITO 5: LO IDEAL ES MANTENERSE OCUPADO. Es evidente que los seres humanos necesitamos seguir adelante, pero lo ideal es no dar demasiados consejos ni ordenes a la persona que está viviendo un duelo.

 

¿Qué beneficios tiene acudir a terapia?

 

Aunque el duelo sea un reacción normal y adaptativa, hay veces que los seres humanos necesitamos un acompañamiento psicológico para tratar algunos temas. Es cierto, que no estamos ante una enfermedad psicológica grave, pero si podemos actuar ante muchos factores de riesgo, que puedan evitar que el duelo se complique.

El asesoramiento psicológico puede tener muchos objetivos (Landa y García-García, 2007): Cuidar de que la persona elabore su duelo de la forma más natural y saludable posible, educar en proceso de muerte (tanto en  niños, adolescentes o adultos), detectar un duelo complicado, o incluso llevar el seguimiento de duelos crónicos con años de evolución y secuelas graves.

El objetivo de acudir a terapia es evitar problemas físicos y psicológicos. A veces, con una orientación personalizada sobre las facetas y los procesos del duelo, sobre el ajuste psicológico de los seres humanos, o sobre los miedos y los mitos infundados a los que estamos sometidos, podemos prevenir un mayor malestar emocional. También con  aclaraciones ante las dudas más habituales como: ¿es bueno llorar?, ¿es bueno ir al cementerio?, ¿es bueno hablar del fallecido?, ¿porque ahora tengo tantos miedos? podremos aprender a cuidar de nosotros mismos y conseguir unas buenas estrategias orientadas a la pérdida y el futuro.

Y tú, ¿Necesitas ayudas para recuperarte de un duelo?

 

 


Ana Morales y Sara Coca

Centro de Psicología Clínica PETTCA-GRANADA

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

Bermejo, J.C. (2005). Estoy en duelo. Madrid: PPC.

Landa V, García-García J.(2007). Cuidados paliativos de Duelo. Fisterra. Guias Clínicas.

LAZARE, A. (1979). Outpatient psychiatry: Diagnostic and treatment. Baltimore.  Williams and Wilkens.

Payás, A. (2014). El mensaje de las lagrimas. Barcelona: Paidós.

Worden J.M (2004). El tratamiento del duelo: asesoramiento psicológico y terapia. Barcelona. Paidós.

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Infertilidad…

Cuando la pregunta ¿y para cuándo los niños? se convierte en una pesadilla

 

El problema de la infertilidad está cada vez más presente en las sociedades desarrolladas, no sólo por el aumento de las personas que la padecen sino por los grandes avances que se han producido en el campo de la reproducción asistida. Se predice que debido a los patrones de vida y las repercusiones que tiene la infertilidad en la sociedad, pueda convertirse en un problema social de primera magnitud en unos años (Llavona, 2008).

 

Cuando una persona o pareja decide dar el paso de tener hijos se experimentan un sinfín de emociones: ilusión, miedos (¿saldrá todo bien? ¿seré capaz?), entusiasmo… Pero en muchos otros casos el proceso se convierte en un largo camino cargado de malas noticias, frustración, impaciencia e indignación.

 

Los problemas de fertilidad han sido tratados habitualmente en sus dimensiones biomédicas. Sin embargo, estos problemas cada día exigen una mayor intervención de equipos interdisciplinares ya que las dificultades para tener hijos no se asocia únicamente a las limitaciones orgánicas. Según algunos estudios, el 15% de las causas de infertilidad tiene un origen desconocido desde el punto de vista médico (Jeraro, Moreno-Rosset, Antequera y Flores, 2008). Y aunque se encuentren causas orgánicas en un 80% de los casos, no es posible separar la parte médica del estado psicológico del que lo padece. Desde 2005, la Sociedad Española de Fertilidad (SEF) reconoce el papel relevante del psicólogo y cuenta con el Grupo de Interés de Psicología con el objetivo de incrementar el conocimiento y comprensión de los aspectos psicológicos y emocionales implicados en la salud reproductiva, tanto por parte de los especialistas implicados como de los pacientes.

 

Se considera infertilidad, cuando una pareja tiene dificultades para lograr la gestación tras un año de relaciones sexuales sin métodos anticonceptivos. La Organización Mundial de la Salud incluye a la infertilidad dentro de los enfermedades crónicas. Pero es evidente que tiene ciertos matices: no afecta a la funcionalidad de ningún órgano, no impone limitaciones físicas a los que la padecen, no presentan sintomatología y no existe una amenaza real para la propia vida (Antequera, Moreno-Rosset, Jenaro y Ávila, 2008). Por ello, muchas personas no son conscientes de que la padecen hasta que tienen el deseo de tener hijos.

 

Con la llegada de la tecnología de reproducción asistida muchas de estas personas consiguen el deseado embarazo mediante la ayuda de la inducción a la ovulación, la inseminación artificial (con semen de la pareja o con semen de donante), la fecundación in Vitro (con semen de la pareja, semen de donante, o con donación de ovocitos). Con estas técnicas también se ha conseguido que mujeres sin pareja masculina, ya sean homosexuales o mujeres que desean afrontar la maternidad de manera individual puedan quedarse embarazadas.

 

Epidemiología y causa de la infertilidad

 

Afecta a un 15% de la población en edad reproductiva de los países occidentales, por lo que 1 de cada 6 parejas presentan problemas para tener descendencia. Estas cifras están en evolución creciente.

 

Los estudios han hallado que la infertilidad en 25-40% de las parejas obedece a una causa masculina (problemas de erección, eyaculación, menor concentración de espermatozoides, menor porcentaje de movilidad y mayor porcentaje de morfología anómala, entre otras), mientras que en 45-50% recae la responsabilidad en la mujer (problemas en el endometrio, síndrome del ovario poliquístico, trastornos de ovulación, mala calidad de los óvulos, obstrucción de las trompas…) y aproximadamente en 15% se cataloga como infertilidad por causas desconocidas, no encontrándose ningún factor que explique la imposibilidad de tener hijos después de una investigación completa.

 

En más de la mitad de las pacientes que consultan por infertilidad está presente el factor cronológico. La fertilidad humana varía con el tiempo, y las probabilidades de embarazo (tanto de manera natural como con técnicas de reproducción asistida) descienden con la edad. La capacidad reproductiva de la mujer presenta su máxima fecundidad entre los 20 y 30 años, debido a la reserva ovárica (combinación resultante del número de óvulos y de la calidad de los mismos). Todas las mujeres cuentan con un número limitado de óvulos en su cuerpo, pero lo importante no es sólo la cantidad sino también si están más o menos preparados para convertirse en embriones una vez sean fertilizados. Uno de los grandes cambios sociales que está afectando a la infertilidad es la incorporación de la mujer a la vida laboral, que ha generado que se retrasen las gestaciones debido a las dificultades de conciliar la vida familiar y profesional. En estos momentos hay un incremento de lo que se denomina “edad reproductiva social” que está en conflicto con la “edad reproductiva biológica”.

 

Problemas asociados a la infertilidad

 

La infertilidad no constituye en si misma una psicopatología (Moreno-Rosset, 2000), sin embargo en algunos casos llega a producir un impacto emocional tan fuerte que ocasiona problemas psicológicos graves. El proceso que supone afrontar un diagnóstico de infertilidad, someterse a repetidas pruebas y técnicas de reproducción asistida supone un proceso largo y estresante que sitúa a las personas que lo padecen en riesgo de desarrollar problemas emocionales y de desajuste ( Fassino, Pierò, Boggie, Piccioni y Garzaro, 2002). La frustración y la ansiedad que genera el no poder tener hijos puede provocar una gran tristeza, desesperación, desesperanza, impotencia y una gran sensación de pérdida y vacío. Un sentimiento común es la culpabilidad, se culpan a ellos mismos por haber retrasado el momento de ser padres, puede haber acusaciones a la pareja como causante de la infertilidad, o a los médicos si no se llega al resultado deseado.

 

Esos sentimientos afectan al estado de ánimo produciendo cambios en su comportamiento, como desinterés por las actividades diarias, cansancio, malestar, ganas de llorar y se aíslan socialmente. Este aislamiento viene por el miedo a enfrentarse a preguntas desafortunadas como: ¿ y para cuándo los niños?, ¿cuándo me vas/vais a hacer abuelo/a?, ¿no lo habéis conseguido aún?, ¿de quién es el problema?. También muchas parejas dejan de relacionarse con otras parejas con niños, porque esas situaciones les recuerdan lo que ellos viven con tanto dolor. En ocasiones, además del aislamiento social, también suele aparecer un aislamiento personal, focalizándose tanto en el objetivo de ser padres que abandonan otros proyectos vitales.

 

Si se tiene relación de pareja, es muy frecuente que aparezca miedo a perder la relación debido a no cumplir con las expectativas del otro/a de tener un hijo o por no saber enfrentar conjuntamente este problema. El impacto en la pareja será más intenso dependiendo de la estabilidad de la pareja, la comunicación que haya entre ambos y las estrategias de solución de problemas que suelan utilizar. Algunos autores sugieren que los problemas de comunicación de la pareja aparecen cuando no expresan sus sentimientos respecto a la infertilidad y cuando no comparten la misma visión respecto al problema (Pash y Chriestensen, 2000). Por lo que es frecuente encontrar que uno de los cónyuges no exprese sus emociones y las reprima para proteger al otro miembro de la pareja , siendo esto visto por el otro como una muestra de desinterés que aumenta la angustia y tensión entre ellos (Flores, Jenaro y Moreno, 2008).

 

La sexualidad también se ve afectada, al asociar las relaciones sexuales a un acto obligado, y programado. La relación sexual está enfocada a la búsqueda de embarazo, eliminándose así la espontaneidad y naturalidad, y como consecuencia se experimenta una pérdida de satisfacción y placer (Moreno-Rosset, 1999). En ocasiones pueden desarrollarse a partir de este momento, trastornos sexuales.

 

El desgaste en el proceso de la reproducción asistida afecta tanto a aspectos emocionales, sociales, físicos y económicos.

 

¿Cuándo pedir ayuda?

 

Como hemos comentado no todas las parejas con problemas de fertilidad lo viven de igual manera, muchas de ellas son capaces de afrontar la situación y presentan recursos y estrategias adaptativas ante el problema. Por ello, desde el Centro de Psicología Pettca- Granada queremos exponeros cuándo sí sería necesario obtener ayuda profesional.

 

  • Cuando los niveles de estrés superen a la persona. Reducir el estrés durante un tratamiento de infertilidad por sí solo no va a resultar en un embarazo, pero el aprender estrategias para tolerarlo ayuda a tomar decisiones más racionales y a mejorar el bienestar general.

 

  • Las emociones de desánimo, negación , culpabilidad, ansiedad y miedo a fracasar sean intensas. Es muy importante que las personas que lo padecen se sientan libres a la hora de expresar sus emociones, sin tabúes ni juicios de valor.

 

  • Se detecte un desajuste emocional ante el problema de la infertilidad.

 

  • Se carezcan de estrategias de afrontamiento adecuadas para hacer frente a la situación.

 

  • Exista una baja tolerancia a la frustración o fracaso.

 

  • El problema esté afectando a la comunicación de la pareja y a la interacción entre ambos.

 

  • Se experimente una sensación de pérdida de control.

 

  • La infertilidad esté generando problemas sexuales, alteraciones en el deseo/placer en la pareja o disfunciones sexuales

 

  • Se esté obsesionado con el tema de tener hijos y se dejen de hacer actividades que antes hacía.

 

  • Exista un problema psicológico previo, ya que esta situación puede agravarlo. Si existió en un pasado algún trastorno psicológico puede estar en riesgo de volver a manifestarse.

 

  • Se carezcan de habilidades para solucionar conflictos en la relación de pareja derivados de la infertilidad.

 

  • Se haga difícil la posibilidad de un futuro sin hijos.

 

Ana Morales y Sara Coca

www.granadapsi.com

 

Referencias:

Jenaro, C., Moreno-Rosset, C., Antequera, R. y Flores, N. (2008). La evaluación psicológica en infertilidad: El “DERA” una prueba creada en España. Papeles del Psicólogo, 29(2), pp. 176-185.

Moreno-Rosset, C. (2000). Factores psicológicos de la infertilidad. Madrid: Sanz y Torres.

Flores, N., Jenaro, C. y Moreno-Rosset, C. (2008). Terapia de pareja en infertilidad. Papeles del Psicólogo, 29(2), pp. 205-212.

Pasch, L. A. y Christensen, A. (2000). Couples Facing Fertility Problems. En K.B. Schmaling y T.G. Sher (Eds.), The Psychology of Couples and Illness: Theory, research & Practice (pp. 241-267). Washington DC: American Psychological Association.

Moreno-Rosset, C. (1999). La Psicología al servicio de la Reproducción Asistida. Boletín de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), 8 (2), 2-6.

Llavona, M. (2008). El impacto psicológico de la infertilidad. Papeles del Psicólogo, 29(2), pp. 158-166.

Parada Muñoz, L. M. (2006). Infertilidad y pareja: construcciones narrativas como horizonte para la intervención. Perspectivas en Psicología,2(1), 149-158.

Antequera, R., Moreno-Rosset, C., Jenaro, C.y Ávila, A. (2008). Principales trastornos psicológicos asociados a la infertilidad. Papeles del Psicólogo, 29(2), pp. 167-175.

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POKEMON GO ¿AFICIÓN O ADICCIÓN?

 

¿Quién no ha oído hablar del juego de moda? Pokemon Go ha conseguido todos los récord, tan solo en la primera semana registraba en la App Store alrededor de 7,5 millones de descargas. Se habla de él en todos los grupos de amigos, en las redes sociales e incluso en los informativos.

Seguro que a estas alturas ya conoces todas las peculiaridades o recomendaciones de este juego basado en la realidad virtual. Si quieres saber si para ti es una afición o una adicción, ¡sigue leyendo!

¿Qué es una afición?

Una afición es una atracción hacia algo o alguien; también puede referirse al empeño que se pone en algo. Se refiere a una actividad que se realiza habitualmente por gusto y en los tiempos de ocio.

Las aficiones son imprescindibles en el desarrollo psicológico de cada uno de nosotros. La realización de las mismas genera una mejor autoestima, estado de relajación y desconexión.

¿Cuáles son los beneficios de tener una afición?

  • Nos desconectan de la rutina diaria, del estrés y la ansiedad
  • Ayudan a la salud mental, combatiendo la depresión y el nerviosismo
  • Fomentan la disciplina y la creatividad
  • Mejoran la vida social y por lo tanto la calidad de vida
  • Evitan el sedentarismo, la soledad, el aislamiento
  • Fomentan la salud física y emocional, y el disfrute.

¿Qué es una adicción?

Aunque inicialmente asociamos la adicción al consumo de sustancias tóxicas, lo cierto es que este término va más allá, definiéndose como un hábito desmedido a ciertos comportamientos o juegos. Algunas conductas o hobbies, saludables a priori, pueden convertirse en un problema de adicción según la frecuencia, intensidad, tiempo o dinero que invertimos en ellas.

El elemento esencial de todos los trastornos adictivos es la falta de control,es decir, al comienzo son placenteras pero luego van ganando terreno entre las preferencias hasta llegar a dominar la vida de la persona.

Como ocurre en las adicciones al consumo de sustancias tóxicas, las personas adictas a determinada conducta (juegos de azar, redes sociales, juegos virtuales, compras…) experimentan, cuando no pueden llevarla a cabo, un síndrome de abstinenciacaracterizado por un profundo malestar emocional (estado de ánimo disfórico, insomnio, irritabilidad e inquietud psicomotora).

Normalmente los comportamientos se vuelven automáticos, activados por las emociones e impulsos, con pobre control cognitivo. La persona que lo padece no suele ser consciente de su problema y se deja llevar por la gratificación inmediata sin ver las consecuencias que le puede acarrear.

¿Quiénes son más proclives a padecer eso?

El perfil típico suele ser el de personas:

  • Con escaso apoyo familiar
  • Con pobres relaciones sociales
  • Impulsivas
  • Estado de ánimo depresivo
  • Personalidad vulnerable debido a presiones de grupo
  • Bajo situaciones de estrés (fracaso escolar, frustraciones afectivas, competitividad etc)
  • Insatisfacción personal
  • Buscadores de emociones fuertes

¿Cuáles son algunas de las señales de alarma?

Las principales señales de alarma que denotan una adicción :

  • Reducir las horas de sueño para dedicarlas exclusivamente al mundo virtual.
  • Descuidar otras actividades importantes como el contacto con la familia, relaciones sociales, estudio o cuidado de nuestra salud.
  • Recibir quejas de nuestro entorno cercano sobre el uso desmedido de nuestro “hobbie”.
  • Pensar constantemente en conectarnos a la red, y sentirnos irritados cuando no tenemos posibilidad.
  • Perder la noción del tiempo estamos conectados.
  • Mentir sobre el tiempo real que hemos pasado en la red.
  • Bajar nuestro rendimiento escolar o laboral paulatinamente.

¿Cómo podemos solventar estos problemas?

En la mayoría de los casos, las personas que padecen alguna adicción no siguen ningún tratamiento, negando que exista un problema o pensando que desaparecerá con el paso del tiempo por sí mismo.

De forma general, los problemas personales pueden ser causa y consecuencia de una adición, ya que los motivos por los que una persona mantiene dichas conductas son olvidar los problemas y la falsa sensación de control en el mundo virtual. Probablemente se trate de una relación circular: algunas dificultades personales facilitan la adicción, pero ésta acaba por agravar los problemas preexistentes.

Como en cualquier tratamiento psicológico,se debe de tener en cuenta que cada persona es única y el plan de intervención será personalizadoa cada caso en concreto. El objetivo sería restablecer y mejorar las áreas importantes de su vida identificando las prioridades y mejorando sus relaciones familiares y sociales para paliar la soledad

¡Caza a todos los pokemon y disfruta mucho jugando pero sin dejar de lado el mundo real!

 

 

 

 

DISFRUTAMOS DE UNA AFICIÓN SUFRIMOS UNA ADICIÓN
La actividad nos deja tiempo para trabajar y estudiar sin distracciones. Dejamos de lado actividades con amigos que antes nos gustaban.
 Podemos compartirla con familia, amigos o pareja  Sufrimos cambios de humor cuando no le dedicamos el tiempo que nos gustaría.
 Controlas el tiempo que le dedicas.  Pasar tiempo sin esa actividad nos pone nerviosos y agresivos.
Disfrutas de la actividad sin dejar de lado a  tus seres queridos. Nos cuesta conciliar el sueño.
 Siempre nos proporciona placer, incluso aunque no la realicemos en varios días.  Al principio nos proporcionaba placer, después, soledad y aburrimiento.
 Disfruto con los cinco sentido de lo que hago en el momento presente.  Planificamos nuestra vida entorno a esa actividad.

 

Referencias

 

Asociación de Academia de la Lengua Española, (www.rae.es)

Casado Esquius, Ll. (2002). Aprender a organizar el tiempo. Paidós.

Lizeretti, N. P. y Rodríguez, A. (2011). La inteligencia emocional en salud mental: Una revisión. Ansiedad y Estrés, 17, 233­253.

Griffiths, M. ( 2000). Does Internet and computer “addiction” exist? Some case study evidence. Ciberpsychology & Behavior;3: 211­218.

Choliz, M., Echeburua, E. y Labrador, F.J. (2012). Technological addictions: Are these the new addictions? Current Psychiatric Reviews ;8: 290­291.

Gossop, M. (1989).Relapse and addictive behaviour. London: Routledge.

Young, K. (1998). Internet Addiction: The emergence of a new clinical disorder. Cyberpsychology & Behavior ; 1: 237­244.

Davis, R.A. (2001). A cognitive­behavioral model of pathological Internet use. Computers in Human Behavior; 17: 187­195.

Echeburúa, E. y Requesens, A. (2012). Adicción a las redes sociales y nuevas tecnologías en niños y adolescentes. Guía para educadores. Madrid :Pirámide.

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“Las emociones no pueden dimitir”. Analizamos “Del revés”

La nueva película presentada por Pixar, de Pete Docter, narra la historia de una niña preadolescente contada a través de su emociones. Ryle se ve obligada a tener que mudarse con su familia, dejando su zona de confort y afrontando nuevas situaciones. El espectador entra de forma literal en el cerebro de Ryle, siendo las emociones las grandes protagonistas de la historia, también recorreremos las zonas de la memoria (recuerdos esenciales, memoria a largo plazo, memoria a corto plazo, olvido), razonamiento abstracto, conciencia, pensamiento…

Para desarrollar los aspectos técnicos de la historia, el director contó con la colaboración del psicólogo pionero en estudios sobre las emociones Paul Ekman y Dacher Keltnerdelreves,  profesor de Psicología en la Universidad de California. Desde las investigaciones de Darwin, se considera que hay seis emociones básicas (alegría, tristeza, asco, miedo, sorpresa e ira) que en la película quedan reducidas a cinco (alegría, tristeza, asco, miedo e ira). Evidentemente nuestro repertorio de emociones es muchas más amplio pero sería una locura tener tantos personajes en la película.

Nos gusta que en la película no se planteen emociones buenas o malas, sino todas necesarias y adaptativas. Las emociones son las representaciones/interpretaciones que hacemos del mundo externo, por tanto son modificables y aprendidas. Su función es la de preparar al organismo para que actúe ante los acontecimientos externos. Explicaremos a continuación las distintas emociones básicas de la película y su utilidad:

La ira surge cuando interpretamos que otra persona nos ha ocasionado algún daño, supone una ofensa y tiene como objetivo la protección de la identidad personal.

El asco se relaciona con sabor, aspecto, de los alimentos. Es adaptativa porque podria evitar un envenenamiento. También podemos sentir esta emoción asociada a ideologías.

El miedo tiene que ver con nuestra seguridad personal y surge cuando nos sentimos amenazados, por lo que tiene la función de protegernos.

La tristeza surge cuando tenemos alguna pérdida, seres queridos, confianza, posesión, que nos sirve para intentar recuperar lo perdido o para desahogarnos y aceptar esa pérdida. En la sociedad no está bien vista, pero es igual de útil que las demás y fundamental para resolver problemas.

La alegría surge cuando alcanzamos nuestras metas o llegamos a satisfacer nuestros objetivos, la alegría hace que la sociedad nos acepte y ayuda a tener más y mejores relaciones sociales. Sin duda, esta fue la gran protagonista de la película, así como de todos los acontecimientos de nuestra vida.

Todas ellas son importantes. Vivimos en una época en que nos disparan por todos lados mensajes positivos y motivadores, que están muy bien, pero siempre y cuando también se nos permita estar tristes, enfadados y asustados y que no temamos demostrarlo. Es muy importante saber expresar nuestras emociones (positivas y negativas) para una buena salud psicológica.

Las emociones ejercen un papel muy importante también en nuestros recuerdos, pudiendo cambiar un recuerdo feliz a triste. Aunque bien es cierto que los recuerdos son más fácilmente recuperables cuando volvemos a experimentar el mismo estado emocional en el que sucedió. Si recuerdas algún acontecimiento en un momento triste puedes modificarlo y que se vea influenciado por ese estado en el que te encuentras.

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También aparecen en la película, las llamadas “islas de la personalidad” que son aspectos de nuestra personalidad que actúan como fortalezas y que cuando éstas se debilitan nos hacemos más vulnerables ante los acontecimientos externos. Desde pequeños, vamos creando las fortalezas más importantes de nuestra vida, y el papel que tienen los padres y el entorno familiar en estas islas de la personalidad es fundamental y decisivo.

En definitiva, es una película muy didáctica y que recomendamos. Si bien es cierto que hay fallos desde el punto de vista científico (como que la memoria a largo plazo es inalterable, que hay una emoción básica más, que puede dar la una imagen reduccionista del cerebro…), es una película destinada a niños y eso explica determinadas simplificaciones. Creemos que es una buena manera de acercar a los más pequeños al mundo emocional, y a la importancia de expresar todas las emociones que sentimos. Quizás un buen detalle podría haber sido que el protagonista fuese un chico. Siempre asociamos el mundo emocional a las mujeres, dejando de lado al hombre como si ellos no estuviesen influidos ni tan siquiera por las emociones más básicas.

Sin duda, la película responde muy bien a la pregunta ¿Qué pasa en nuestra mente? una compleja red de emociones y pensamientos, de acuerdo a lo que vemos y nos explican las situaciones de ansiedad y estrés, en el paso de la niñez a la adolescencia. Distintas maneras de interpretar la realidad, con las pocas herramientas que se tienen a esa edad.

Nos quedamos con la moraleja de la película que podemos representar con esta frase citada por el miedo cuando le superan los problemas y dijo que quería dimitir, a lo que le contestaron las demás: ”Las emociones no pueden dimitir”. No puedes huir de ellas y tanto las consideradas positivas como las negativas son esenciales para nosotros y forman parte de nuestra supervivencia.



Sara Coca Arco y Ana Morales Carmona
Psicólogas. Centro de Psicología PETTCA-GRANADA
www.granadapsi.com

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